La otra mañana vi llegar a Marta y Txema, los dos educadores sociales del centro. Les pregunté que cómo traían esas caras y me sueltan: "Se ha muerto Juan."
Se sentaron y me contaron que Txema lo había encontrado muerto por la mañana en la cama. Había pasado un momento por la pensión la noche anterior y se extrañó de que no contestara, pero no le dio más importancia. Y ahora Txema se duele.
A la mañana siguiente, pidieron la llave de la habitación y entraron. Juan les esperaba ya en otro sitio.
Y después: la espera, el forense, el tanatorio.
Ojalá hubieran sitios donde aparte de ducharse y comer un bocadillo, la gente, como mínimo, pudiera morir acompañada.
Lo han enterrado hoy en Montjuïc muy temprano por la mañana, a la hora de los pobres.
Sin inscripción. Sólo unos cuantos trabajadores y voluntarios de Arrels. Le han puesto un paquete de tabaco Bisonte encima del ataud.
29.3.07
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1 comentario:
¿Sabes?, Juan me acabó por dar la mano después de algunos intentos y días de yo ofrecérsela y, después, todos los días, nos supo regalar con su sonrisa, enseñando el diente. Le sentí feliz, vivió feliz hasta que se fue... Algo tuvimos que ver todos un poco. También él y su voluntad de querer. Que ahora descanse.
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